Efectos secundarios de una separación
Aquí estamos a las 5:30 de la mañana mi gato y yo, el parece que tampoco puede dormir si yo no duermo… Es creo la primera vez que duermo completamente sola en casa, sé que no es para tanto, que así viven millones de personas, y también sé que ya me acostumbraré hacerlo…
Pero hoy me ha despertado el viento, sé que en catorce años hizo viento muchas noches, aunque yo quizás no lo oí, o será quizás que antes se repartía por toda la casa, se filtraba por todas las ventanas, por todas las puertas, por todos los oídos, pero esta noche, sonaba tanto porque creo que se concentró todo en mi ventana.
También creo que la oscuridad antes tenía más luz, a mi me encantaba la oscuridad, y hoy tengo miedo, he tenido que poner música muy bajita, porque se oyen ruidos que yo no reconozco, es como si se dilatara el bloque, todo cruje.
Todo me asusta, se me acelera el corazón a cada segundo es muy tarde y no puedo llamar a nadie para que me convenza de que no pasa nada, que no estoy sola, todo el mundo en este instante quizás duerme, todo el mundo menos yo.
Es fácil volver a la niñez por un momento, ahora entiendo a mi hermano cuando llamaba a media noche a mi madre, y le pedía agua sin tener sed (yo lo sé) acto seguido lloraba y decía “mamá veo ojos en la pared”, ella le decía: “¡No Miguel, son los agujeritos de las persianas que entra la luz…!”
Pero pasaron años hasta que mi hermano logró creer que en las paredes no hay, ni puede haber ojos, ni siquiera todo el mundo tiene ojos, hay quien nunca te vio, ni verá, hasta yo, a veces creo que miro ciega, y que oigo sorda.
Voy a intentar quedarme ahora así ciega, muda, vacía y dormirme un poco, pronto sonará el reloj y será nuevamente de día, y reconoceré otra vez cada ruido.